10 marzo 2009

Hipersomnio con sabor a Londres


Envolver los ojos en el tiempo,
escuchar en el viento los latidos de un océano muerto.

Naufragar la mirada entre el silencio
y añorar la luz empañada por tormentas de cielos cubiertos.


Mecer las pupilas en el mar de los recuerdos
no es soñar dormido, sino, dormir despierto.

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